Una espina en tu garganta

De nuevo en España tras mi paso prolongado por México. Pronto, muy pronto, volveré. He dejado grandes amigos, nuevas amistades y muchos, muchos proyectos pendientes. Muchas gracias a todos por vuestra acogida e interés, y por las distintas aportaciones que habéis realizado al tema expuesto, el Capital emocional: claves para el desarrollo del talento en las organizaciones. Habéis sido más de cincuenta empresas y organizaciones las que nos habéis recibido y atendido. Gracias a todas. Y gracias, especialmente, a Cardif BNP Paribas, por haberme permitido compartir con vosotros vuestra jornada de reflexión para “Volar alto”. Todo un alarde de valentía y liderazgo.

Cuentan que el cirujano británico Joseph Lister fue requerido en cierta ocasión para atender a un rico aristócrata que tenía una espina de pescado atravesada en su garganta. Con destreza, el gran cirujano le sacó con prontitud y eficacia la espina. Lleno de gratitud, el paciente le preguntó a Lister cuánto le debía y éste contestó:

– Milord, supongamos que convenimos en que me pague la mitad de lo que usted estaría deseoso de darme si aún tuviese la espina alojada en su garganta.

El ingenioso cirujano supo, en un instante, hacer apreciar el valor de sus servicios. Es cierto que las cosas las apreciamos más cuanto más las necesitamos. Y cuando sentimos dolor, la necesidad de estar a salvo, de curarnos, de sentirnos bien, es mayor.

En nuestras organizaciones sucede algo semejante. Todo va bien hasta que algo se nos atraviesa y, ese algo, casi siempre, tiene que ver con nuestros colaboradores y su impacto en la organización: resistencia al cambio, clima organizacional negativo, bajo desempeño, liderazgo tóxico… Y lo sufrimos, como la espina, cuando no podemos digerirlo. Antes de que suceda, cabría preguntarse, ¿cuánto apreciamos el talento que tenemos en nuestras organizaciones?, ¿sentimos la necesidad de desarrollar, retener y formar nuestro talento?, ¿es para nosotros un gasto o una inversión? Ojalá que no necesitemos tener ninguna dañina espina para valorar la necesidad de formación y capacitación en nuestras compañías y organizaciones.

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