Este año nos deja una lección, ¿cuál es la tuya?

atardecer-330

El sol se despedía del Imperio Tré. El vasallo caminaba junto a la anciana del molino amarillo. Iban conversando sobre la vida.

– “¿Qué es lo que más te gusta de la vida, anciana?”

La viejecilla del molino amarillo se entretenía en lanzar los ojos hacia el ocaso.

– “Los atardeceres”

El vasallo preguntó, confundido:

– “¿No te gustan más los amaneceres? Mira que no he visto cosa más hermosa que el nacimiento del sol allá, detrás de las verdes colinas de Tré”

Y, reafirmándose en lo dicho, agregó:

– “¿Sabes?… Yo prefiero los amaneceres.”

La anciana dejó sobre el piso la canastilla de espigas que sus arrugadas manos llevaban. Dirigiéndose hacia el vasallo, con tono de voz dulce y conciliador, dijo:

– “Los amaneceres son bellos, sí. Pero las puestas de sol me dicen más. Son momentos en los que me gusta reflexionar y pensar mucho. Son momentos que me dicen cosas de mí misma.”

– “¿Cosas? ¿De ti misma…?”, inquirió el vasallo. No sabía a qué se refería la viejecilla con aquella frase.

Antes de cerrar la puerta del molino amarillo, la anciana añadió:

– “Claro. La vida es como un amanecer para los jóvenes como tú. Para los ancianos, como yo, es un bello atardecer. Lo que al inicio es precioso, al final llega a ser plenamente hermoso. Por eso prefiero los atardeceres… ¡mira!”

La anciana apuntó con su mano hacia el horizonte. El sol se ocultó y un cálido color rosado se extendió por todo el cielo del Imperio Tré. El vasallo guardó silencio. Quedó absorto ante tanta belleza.

El año 2013 está en su atardecer. Lo que empezó, pronto estará por terminar. Muchas de las cosas que nos han pasado este año, aún no sabemos qué significan o qué nos traerán. Es entonces cuando es bueno recordar una vez más durante este año a Steve Jobs y escucharle cuando decía que “no puedes conectar los puntos hacia adelante, solo puedes hacerlo hacia atrás. Así que tendrán que confiar en que los puntos se conectarán alguna vez en el futuro”.

Queda pendiente reafirmar nuestra confianza en el futuro, en nuestros sueños y en nuestras metas. Que al nuevo año, entremos con renovada esperanza y confianza:  nos facilitará cumplir con nuestros propósitos. Tengamos fe en el mañana para comenzar el nuevo año. Y desde este amanecer del año, recordando las palabras de la anciana del molino amarillo, preguntémonos ¿qué me dicen mis sueños, propósitos y metas para el próximo año de mí mismo?

Durante este año que termina, también hemos conseguido muchas cosas: novedosos proyectos, diferentes éxitos, nuevas alegrías. Desgraciadamente – es muy humano – con facilidad nos olvidaremos de algunos de ellos o ya nos hemos olvidado. Hoy es otro de esos momentos para recopilarlos y devolverlos a la primera línea de la memoria. Y agradecerlos. Sigue llamando a la puerta de mis recuerdos la frase de Epicuro:

“No eches a perder lo que tienes, deseando lo que no tienes pero recuerda que lo que ahora tienes estuvo una vez entre las cosas que deseabas tener”

El agradecimiento es una contrastada fórmula de éxito y felicidad. Recordemos aquellos buenos momentos, rememoremos todos los éxitos y volvamos a nuestra memoria aquello que, a principio de año, deseábamos y hoy ya tenemos, hemos conseguido. Dejémonos llevar de la mano del agradecimiento para comenzar el nuevo año. Y desde este amanecer del año, reflexionemos de nuevo, ¿qué me dicen mi de mí mismo las cosas de las que puedo estar hoy agradecido?

También el año 2013, nos ha puesto en contacto con nueva gente: nuevos amigos, nuevos clientes, nuevas personas. Estoy seguro: ha sido el mejor regalo del año. Personalmente, tengo mucho que celebrar y agradecer, especialmente este año. Un año en el que, con mi familia, me he trasladado a vivir a ese hermoso país que es México, donde he encontrado tanta gente ya muy cercana, tantas personas con las que he disfrutado, tantas caras que hoy me vienen a la mente y que desde el corazón ofrezco un “gracias”.

Gracias Miguel y Titi, gracias Julián y Josué. Gracias a todos:  Ana Rosa, Cecilia, Juan y Yadira, María, Sandra y familia, Tanya, Gabriel y Lucía, Pedro y Thaís, Laureano, Borja y Regina, Ricardo e Inma…, gracias a todos los que he encontrado en este nuevo camino y, por su puesto, gracias a todos los que ya estabais y, desde la lejanía, hemos seguido queriéndonos. Gracias a Familias Extraordinarias, que con tanta ilusión os he llegado a conocer y tratar. Y gracias a quienes más quiero: mi familia. Gracias, Yoli, por tu valentía, cariño y generosidad en este año y, a tí, mi muñequín precioso, Pablete: gracias por haber llenado tanto y seguir llenando de amor mi corazón. Por supuesto, gracias a todos aquellos que este año pusisteis vuestra confianza en mi y en Capital emocional: Havas Media Group, Grupo BNP Paribas, Cardif, Dicipa, Lilly, Acciona, ANTAD, Grupo Posadas,  Sanofi, CAMEXA, COPARMEX Hidalgo, Hospital San Juan de Dios de León, Colegio de Administradores de Fincas de Las Palmas, Alter, Aritac, Cimientos, Empresa Responsable, Incubadora de Negocios de México, Universidad de Westhill…, y tantos otros. Así como las miles de personas que han podido asistir a mis conferencias. De todos ellos he podido aprender y me han hecho aprender también algo más de mí. Con todos vosotros brindo por este nuevo año, os agradezco y sigo pendiente de lo que necesitéis de mí. Y, nuevamente, desde el amanecer del año, me propongo la reflexión, ¿qué me dicen todas estas relaciones de mí mismo?

Al despedir este 2013, pienso nuevamente en lo que una enfermera escribió sobre los cinco remordimientos más comunes entre las personas que estaban a punto de fallecer. Y, para que el año que entra, pueda vivir más feliz, me planteo: ¿cuál de ellos no me gustaría que se repitiera el próximo año?

1. Lamento no haber vivido la vida que yo quería, no la que los demás esperaban de mí.
2. Desearía no haber trabajado tanto.
3. Me gustaría haber tenido el coraje para expresar mis sentimientos.
4. Me gustaría haber estado más en contacto con mis amigos.
5. Desearía haberme permitido ser feliz.

Decía Elisabeth Kübler Rose:

La vida es como ir a la escuela; recibimos muchas lecciones. Cuanto más aprendemos, más difíciles se ponen las lecciones

Para todos aquellos que me habéis seguido y para los que recién lo estáis haciendo, para los que durante el año hemos aprendido unas cuantas lecciones, y para aquellos que aún tenemos mucho que descubrir, de corazón, mi más sincera felicitación desde esta reflexión: ¡feliz año nuevo y próspero 2014! Mis mejores deseos para el nuevo año y que Dios os bendiga.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

10 respuestas a Este año nos deja una lección, ¿cuál es la tuya?

  1. Mariano dijo:

    Jesus. Te agradezco que siempre me dejes un momento para la reflexión positiva. Un fuerte abrazo y Feliz 2014 para tí y los tuyos, especialmente para tu primogénito.

  2. Bruna Maria Bocci Moreno dijo:

    Jesús, gracias por esa sabia y profunda reflexíón y por compartir generosamente tu visión. Es inspirador y de mucha reflexión tu mensaje para el año que comienza. Abrazos. Bruna

  3. José Tirado dijo:

    Muchas Gracias por tus palabras. Un abrazo

  4. Susana dijo:

    Un artículo “muy padre”!! Feliz 2014! Sigue escribiendo!!!

  5. Leticia Bermeo dijo:

    Jesús, hermosa reflexión. Muchas gracias y que tengas un excelente año!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s