La presencia de la confianza

BrainTrust

¿Qué sucede con nuestro cerebro cuando hay un entorno de confianza? Es muy sencillo: nuestro cerebro está receptivo. Está predispuesto a aprender, se abre, es curioso. En vez de estar alerta y a la defensiva, está disponible para la conversación profunda y humana.

Se expone desde la apertura. La parte de nuestro cerebro más evolucionado, el neocortex, puede entrar en una reflexión profunda, sin miedos. Nuestro cerebro más primitivo y la amígdala, están en calma, porque están a salvo, se sienten seguros. Y esa sensación de seguridad es necesaria para establecer un verdadero encuentro con otra persona.

Esta semana he tenido una experiencia fantástica. He tenido el honor de participar en el Encuentro Educativo de la Universidad de Monterrey UDEM: “Desarrollo Humano Integral”. Me invitó la Universidad a través de Guadalupe, (gracias, Guada!, qué fantástico regalo me hiciste al invitarme), a ofrecer una conferencia. Y así se dio el primer paso de lo que será, estoy seguro, una gran amistad, como diría Humphrey Bogart.

Pero quiero ir directo al punto. No conocía al resto de los conferencistas que acudíamos, así que la primera noche, en el precioso hotel regiomontano que nos preparó la UDEM, tuve el gusto de encontrarme con Daniel Taroppio, Presidente de la Fundación Universitaria de Estudios Integrales, y con Hendre Coetzee, Presidente del Center Advance Coaching. Y perdón por poner quiénes son con sus proyectos o empresas, pero es lo que se acostumbra a hacer cuando no conocemos a la persona y no tenemos la suficiente confianza…

Y lo que empezó como algo típico terminó como algo absolutamente singular. En unos minutos estábamos enfrascados en una intensa conversación sobre nosotros, sobre lo más importante en nuestras vidas, hablando desde el corazón. Compartimos experiencias de verdad profundas, nos emocionamos, reimos, disfrutamos… Había algo que te envolvía y sentías que el tiempo no era importante. Desde la apertura se ofreció y generó una confianza profunda.

Al día siguiente, estábamos más personas compartiendo la cena, y volvió a suceder. Fue algo extraordinario: cómo se puede compartir de una manera tan sencilla y humana, que llega al corazón.

Y es que la confianza es un tesoro que apreciamos, especialmente, cuando somos capaces de tocarlo, de sentirlo. Es más que una transacción de datos o hechos, es un estado emocional que trasciende lo fáctico para entrar, si me permites, amigo lector/a, en lo espiritual. Trascendemos, nos transformamos y transformamos el contexto. Antes había personas que hablaban, después, acudieron en su rescate corazones que se explicaban.

La confianza es una apuesta. Una apuesta para la que no hay salvavidas. Te lanzas y, cuando, vas viendo que sigues nadando y te sientes cómodo; cuando escuchas el murmullo del silencio ajeno y observas la explícita atención en su mirada; cuando sientes la emoción de un compartir y la empatía ajena sin palabras, puedes experimentar la presencia de ese tipo de confianza.

Nos exponemos, nos sentimos cómodos en la vulnerabilidad, y el miedo y la vergüenza no tienen el mal gusto de asomarse. Es, sencillamente, todo una experiencia emocional.

Y empezó porque quisimos, sin preguntar, a abrir el corazón. ¡Qué miedo existe a darse, a dar esa parte de cada uno de nosotros y que es bien bella! Qué miedo a que, en un momento dado, puedan correr unas lágrimas por nuestras mejillas; qué miedo a que alguien vea auténtica emoción en nuestro rostro, o al abrazo cálido de quien te mira por quién eres y no por cómo eres.

¿Cómo serían nuestras relaciones si aportáramos algo más de confianza? Estoy convencido que mucho más ricas, más sinceras, más tiernas. Como decía, supone una apuesta y, en ocasiones, un riesgo, pero cuando se siente así, ¡bienvenidos sean los riesgos!

Gracias a todos los que me han ofrecido estos días su confianza. Gracias especialmente a Hendre, Daniel, Guada y Agustín, con los que he compartido más. Gracias UDEM, y hasta pronto.

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20 respuestas a La presencia de la confianza

  1. BLANCA ELVIA MENDOZA RODEA dijo:

    comparto con usted muchos de sus conceptos . la confianza es la puerta que blinda el corazón y en las relaciones humanas es el tesoro mas preciado , por ello es tal delicado ponerla en riesgo y su mejor aliado es la congruencia entre el pensar , hablar y sentir

    • Muchas gracias, Blanca, por el comentario y seguir el Blog. Me han gustado mucho tus palabras. Desde luego que es todo un tesoro la confianza, y que hemos de cuidar y alimentar. Saludos y que tengas un excelente día!

  2. Lorena Carmona dijo:

    Que visión tan fantástica y genuina de experimentar las vivencias y de disfrutar las experiencias de vida. Excelente!! Totalmente de acuerdo.
    Muchas gracias Jesús por compartir!
    Un abrazo,
    Lorena

  3. Inma dijo:

    Jesús… ya veo que estás totalmente asimilado a “tu nuevo país” incluso en el uso de “conferencista” en lugar de “conferenciante” como se acostumbra a decir en España… 🙂

  4. olga dijo:

    que suerte sentir que puedes confiar y abrir tu corazón y sentimientos ocurre muy pocas veces, buena experiencia compartida con personas que estaís unidas profesionalmente como coaches
    y por lo tanto al estar en la misma sincronia todo fluye pues he experimentado hace tiempo ya,
    que al abrir mi corazón y sentimientos hablando de ciertos temas con naturalidad ,percibí que mi confianza entregada a ciertas personas que pensaba que me entenderían, sobre mi forma de sentir y ver la vida me trajo ciertos perjuicios a nivel personal y profesional.

    • Gracias por aportar tu comentario, Olga. Es cierto que cuando abrimos nuestro corazón y no encontramos respuesta cercana y positiva, podemos arrepentirnos. Sí, es el precio que hay que pagar por jugar el juego,y es que si bien hay que cuidarse, también hay que tener la valentía suficiente de apostar, lo que incluye conocerse algo más, reforzar la propia autoestima y buscar más que la dependencia la interdependencia…., y a veces no se hace sencillo. Que tengas muy buena tarde.

  5. Eva López dijo:

    Me llama poderosamente la atención los desconocidos (para mi) mecanismos que se ponen en marcha en estas situaciones, tanto individual como colectivamente, y que permiten establecer una relación de intensa confianza con personas desconocidas o que, como mucho, solo tienes referencias sobre ellas; y en contraposición, aquellos que dificultan establecer o mantener la confianza con personas muy conocidas. El ejemplo que has puesto, Jesús, me ha sucedido en mas de una ocasion y lo vivo como un regalo muy reconfortante. Las conversaciones abiertas, francas, afectuosas en las que eres capaz de mostrarte al otro tal cual eres y ver lo mismo en los demás, aumentan la autoestima y la confianza en una misma y en los que te rodean, sin miedos, sin temor al ridiculo, sin dialogo interior bloqueante. Gracias por tu articulo Jesús¡

    • Gracias por tus palabras, Eva. Desde luego que son experiencias bien reconfortantes y que merece la pena apostar porque sean el inicio de una muy sana relación. Luego entrarán otros componentes, quizá no tan estupendos, pero cuando la confianza es la base y hay una entrega real, todo es más sencillo, ¿verdad? Muy buena tarde y hasta pronto.

  6. Fabiana dijo:

    Es verdad la importancia y trascendencia de la confianza por empatía en una entrevista de trabajo, en cualquier relación. Pero hay cuando falla!. Puede dejar heridas y daños de otro tipo que se hacen difícil de cuantificar. Gracias por compartirlo y poder opinar. Fabiana

    • Gracias a tí, Fabiana,por tu comentario. Desde luego que cuando falla la confianza, la herida puede ser grande, pero creo que eso es parte de lo bello y del sentir real. No podemos evitar lo negativo si queremos disfrutar lo positivo, ¿no crees? Saludos y buena tarde!

  7. Elena Robledo dijo:

    Como me alegra volver a compartir contigo, sensaciones, sentimientos y emociones, desde ese círculo de “confianza”, que hace tiempo me brindaste y quisiste compartir conmigo.
    Es bien cierto que la confianza es un tesoro y un baluaerte en las relaciones humanas y merece la pena apostar por ella, cuando hay confianza, la persona saca lo mejor de si misma para compartir , enriquecer a los demas y enriquecerse a si mismo con lo que los demas nos aportan.

    Un abrazo muy grande para ti y tu familia.

    • ¡Muchas gracias, Elena! No sabes la ilusión que me he hecho leer tu comentario. Gracias por seguirme y por estar ahí. Gracias por la confianza que me ofreciste hace tiempo para trabajar con vosotros. Y gracias por tu atención, siempre tan cariñosa y especial. Un abrazo y saludos a todos en el Hospital.

  8. Excelente reflexión Jesús. Los individuos naturalmente formamos una coraza para proteger aquello que nos hace mas vulnerables, por la ley de supervivencia. De esta manera así como evitamos dar confianza, evadimos recibirla. Esto nos impide sentir la seguridad de un ambiente confiable donde el ser y hacer natural permite la libre expresión y acción y la receptividad a cualquier estimulo o motivación y la riqueza de experiencias y conocimientos innovadores y movilizadores. El ser social se presenta con diferentes capas de protección en los diferentes grupos en los que participa. A nivel familiar es mínima o nula puesto que la competitividad es también mínima o nula, pero a medida que crece el nivel de exigencia y competitividad en otros grupos las barreras de protección van aumentando y las mismas impiden tanto el daño del que es pasible como el beneficio que puede recibir por parte de los demás integrantes del grupo. Experiencias como la que relatas y que todos hemos vivido eventualmente en instancias que nos sorprenden gratamente, son evidencia clara de que tomar algunos riesgos suele suponer grandes beneficios.. . .

    • Muchas gracias, Mónica. Extraordinario comentario! Me gusta mucho lo que dices de las “capas de protección”, una realidad muy viva. Pero qué bonito también es sentirse vulnerable y permitírse sentir. Un abrazo

  9. Ciertamente la confianza es una gran apuesta…y, como sanes, sólo se pierde una vez !

    Un cordial saludo

  10. Me gustó mucho su artículo y comparto plenamente todos sus puntos de vista.Es evidente que su experiencia en ese congreso fue en verdad muy gratificante,como suelen serlo aquellas en que la confianza es la base de la relación. Me alegro mucho por usted y gracias por compartilo, las emociones positivas tienen la capacidad de contagiarnos, por eso es muy improtante compartirlas.

    Saludos cordiales,

    Iris M. Gómez.

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