La fuerza del contexto: liderazgos cotidianos

august-landmesser_suddeutsche-zeitung-photo-scherlHace ya unos cuantos años participaba en una certificación en la Universidad de Toronto, Canadá, sobre inteligencia emocional y el trabajo con emociones que dirigía el doctor L. Greenberg. En uno de los ejercicios que hicimos, una compañera alemana se convirtió en un mar de lágrimas durante su participación. Me impresionó saber que aquellas lágrimas que no dejaban de caer por su rostro, se debían a su incapacidad para perdonar a su abuelo – estaba en una introspección emocional sobre un asunto aún no resuelto – y era porque su querido abuelo había sido un oficial nazi.

Suele decirse que una imagen vale más que mil palabras, y creo que es bien cierto. Si además, detrás de esa imagen hay toda una historia, seguro que ya nunca olvidarás ambas. Yo no olvidaré el dolor y la historia de aquella mujer.

Me venía este suceso a la mente por la conexión con la historia que hoy te quiero contar  y que, estoy seguro, tampoco olvidarás.

Pero antes de conocer al protagonista del suceso que te quiero presentar, detengámonos en otro lugar de la historia, en este caso, de la historia de las ciencias sociales. Y abramos la puerta del laboratorio del profesor Philip Zimbardo. Fue él quien diseñó el experimento de la cárcel de Stanford para mostrarnos la influencia de la presión externa. Como el mismo Zimbardo dice “qué sucede si se pone a gente buena en un lugar perverso”. Allí observamos a  diferentes jóvenes que se enfrentarán a la fuerza de un determinado contexto, una cárcel ficticia y, mientras unos adoptaban el rol de presos, otros serán sus carceleros. Se trataba de comprobar la capacidad de influencia del contexto, y si éste podía, de veras, tener un poder transformador. Y así fue. Tanto interiorizaron sus papeles y se dejaron llevar por la presión, que debieron de detener el experimento, pues los guardias empezaron a adoptar un comportamiento verdaderamente cruel, mientras que los encarcelados se sometían pasivamente, haciendo de aquel experimento algo ya vejatorio para los presos.

Lo que nos mostró ese experimento, junto con otros muchos realizados, es que la situación contextual en la que vivamos, puede hacer de nosotros alguien peor de lo que nos creíamos. Y este tipo de experimentos se han utilizado para contestar a la pregunta de cómo el hombre puede protagonizar o permitir situaciones tan tremendas como se dieron en la Alemania nazi, así como la mermada lucha y resistencia de la voluntad individual frente al poder institucional.

Y es en este contexto donde aparece la historia de nuestro héroe cotidiano. Su nombre, August Landmesser; su historia, la de una fotografía; su respuesta, una muestra de valentía y heroicidad. Era una tarde del 12 de Junio de 1936, en los astilleros de Blohm und Voss, de Hamburgo, se recibía con euforia a Hitler para la botadura de un nuevo velero. Era el Führer, su líder, y estaba delante de ellos. La multitud entusiasmada levantaba el brazo al unísono, como era la costumbre y, probablemente, repetirían Sieg Heil! (¡Salve Victoria!) como les ordenaban hacer en presencia de su jefe supremo. Pero no todo el mundo rendía pleitesía al Führer. Si se fijan, hay un hombre que no levanta el brazo. Permanece de brazos cruzados. Él es August Landmesser. El no sigue a la multitud, él no sigue las reglas, él no es uno más. Landmesser ya no quiere formar parte del rebaño.

august-landmesser-2La historia de August Landmesser es la historia de su amor por una mujer. Una mujer judía con quien tuvo dos hijas y con quien la impidieron formalizar su matrimonio debido a las leyes nazis del momento. Landmesser y su mujer acabarían condenados a trabajos forzados, y ella, muriendo en uno de los campos de concentración.

La rebelión de Landmesser, como la postura del rebelde desconocido (el hombre del tanque en la plaza de Tiananmen), la actitud de Rosa Parks o del padre Kolbe y de tantos otros más, nos acercan al heroísmo cotidiano: gente ordinaria, normal, desempeñando comportamientos extraordinarios. Pero, ¿cómo  llega un ser humano a superar la fuerza del contexto y tomar ese tipo de decisiones? En el fondo, ¿cómo es que nos podemos resistir?

Zimbardo nos dará algunas claves para entrenar nuestro heroísmo, para sin ser gente extraordinaria, sí tomar decisiones extraordinarias. Y ahí está la raíz de nuestra capacidad: ser conscientes de que diariamente estamos tomando cientos de decisiones y que sólo tenemos que entrenarnos en hacer fuerza, dar un paso, empujar un poquito en la dirección que nosotros queremos, pero todos los días, frente al ambiente hostil, el pensamiento dominante o la presión del grupo, que genere un efecto dominó en nuestro comportamiento y en el entorno.

¿Cómo podemos dar ese primer paso?

  1. Entendiendo el poder de ser el primero: ser nosotros el primero en dar el paso. Si nosotros no damos un paso, nadie lo podrá dar por nosotros, y no estaremos en situación tampoco de exigirlo. Nos sentiremos orgullosos de nuestro comportamiento y, de cara a los demás, será ejemplarizante.
  2. Apoyando a quien de el primer paso. Si no somos nosotros quien damos el paso y alguien se adelanta, el poder de ser el segundo se activará al ofrecernos como aliados del primero.
  3. Ser un individualista positivo: permítete ser diferente delante de los demás y resiste.
  4. Haz sentir a alguien especial. Así, te estarás enfocando en otra persona y encontrarás más motivos para rebelarte frente a la injusticia. Ofrécete para el servicio o atención de otras personas. Preocúpate de ayudar a alguien que está necesitado.

Me parece que tienen mucho sentido estos consejos del profesor Zimbardo y, como no estamos exentos de la posibilidad de la cobardía o la inacción, sería bueno recordar que todos somos capaces de lo mejor y de lo peor. Como diría Bernard Shaw, “todo hombre y mujer razonables son un canalla en potencia y un buen ciudadano en potencia”. Lo que hagamos y cómo actuemos en el momento de la prueba, dependerá de nuestras decisiones de hoy y cuánto nos hayamos entrenado en ellas.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en cambio, liderazgo y etiquetada , , , , , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s